Uróboros

Uróboros





Un símbolo muy antiguo se remonta a la civilización egipcia. Una serpiente o dragón que adopta una forma circular al introducir la cola en la boca. Esto indica que continuamente se devora a sí misma y renace de sí misma. Renacimiento e inmortalidad. Se llama por ello Uróboros (del griego ουροβóρος oyrá, cola, borá, alimento) o ouroboros y representa la unidad de todas las cosas materiales y espirituales, que no desaparecen nunca, sino que cambian de aspecto en un ciclo perpetuo de destrucción y creación. La naturaleza cíclica de la vida, su continuidad, el tiempo…
El eterno ciclo de destrucción y nueva creación que expresa el infinito.   Actualmente sería un concepto representado en la frase “somos uno” sumado al ciclo eterno del todo, a la no muerte, a la eternidad de las cosas…esto último de alguna manera asocia el símbolo del uróboros a la libertad que emerge de la no limitación de la mortalidad de la carne.



Historia

Los Uróboros se remontan a aquél encontrado en la pirámide de Unis, que dataría del año 2300 A.C en Egipto y se vinculan a la emblemática serpiente de Egipto y el hermético lenguaje de la alquimia y la magia de sus iniciados.
También puede relacionarse este símbolo con el mito del sol cuyo disco sube en el horizonte y luego desaparece, volviendo a aparecer una y otra vez.

El texto más antiguo donde aparece el uróboros es aquel llamado antiguamente la Chrysopoeia «fabricación del oro», un tratado alquímico de Alejandría en el siglo II, escrito por Cleopatra. Muestra la inscripción griega εν το παν, hen to pan, que significa «todo es uno».






Pero cuál es la analogía que vincula a la serpiente o dragón al Uróboro?

La serpiente es un animal cuya característica más increíble es la regeneración y autosanación periódica, cambia totalmente su piel, repara sus heridas y hasta se libera de parásitos. De allí su uso simbólico en la medicina, como lo podemos apreciar en el vara de Esculapio.
Los egipcios usaban la serpiente en sus máscaras funerarias, por ejemplo, como representación de la llama del fuego que no se apaga, la resurrección. Incluso veneraban a una diosa cobra de nombre Uadyet. Era hija de Anubis y los protegería así como lo hizo con Horus a quien amamantó y protegió de Seth. Pero los egipcios que consideraban sagradas las serpientes, creían en otra divinidad serpiente: Apofis, símbolo del mal. La función de esta serpiente era interrumpir el andar suave de la barca solar de Ra y así irrumpir en el orden cósmico. Lo interesante es que al igual que en el mito nórdico esta serpiente podía combatirse y ser sometida pero jamás destruída porque era necesaria para la culminación del ciclo solar. El mal y el bien eran las dos caras de una moneda que mantenía el equilibrio cósmico.



Apofis y los eclipses:

Esta serpiente maligna según los egipcios era la causante de los eclipses por su lucha en el inframundo o Duat. Si prestamos atención, un eclipse solar suele adoptar la forma anular de un uróboros. La revelación de este símbolo se nos otorgó precisamente en el eclipse solar del 2013 dentro de la vieja iglesia de Capilla del Monte. Junto a la imagen de una corona. Y allí estaba, la imagen de María en un vitraux con la corona y un extraño bastón en una mano. La serpiente y el bastón. Ya entenderíamos el porqué.







El Uróboros en el mito nórdico

Jörmundgander o Jörmungandr, también llamada la "Serpiente de Midgard", es un monstruo maligno cuyos padres son Loki y una gigante llamada Angrboda (cuya traducción sería “mensajera del dolor”). Odín lanzó al mar a esta serpiente monstruosa que quedaría atrapada hasta el día final, pero creció tanto que acabó abrazando a modo de uróboros toda la tierra. Cualquier semejanza con la Kundalini que rodea a la tierra es pura coincidencia…
Tiene un feroz enemigo este monstruo-serpiente: Thor. Y existen tres mitos nórdicos donde se relatan los enfrentamientos. El tercer mito es el Ragnarök (etimológicamente: destino de los dioses) o guerra del fin del mundo, donde la serpiente de Midgard sale de su prisión en las aguas y contamina el espacio, Thor le da muerte y sufre su veneno mortal. Pero es un Dios, igual que Odín su padre, y de alguna manera no muere pero en realidad el universo entero sería destruído. Leyendo este mito encontrarán semejanzas impresionantes con otros mitos del fin del mundo y su renacimiento como otra era de luz, prosperidad y justicia.






La serpiente y el bastón




La etimología de Jörmungandr es la siguiente: 
Jörmun: relacionada al sajón antiguo "Irmin" (proto-germánico ermunaz) que significa "grande, exaltado, enorme, importante". Esta raíz se encuentra en numerosos nombres propios
gandr o ganðr: relacionada al inglés "wand", bastón o vara flexible, y a "to wind", torcer o doblar (proto-germánico gandaz or wandaz). Es un nombre poético masculino que describe un objeto mágicamente poderoso o un ser imbuido con ese poder. El objeto normalmente asociado a gandr es pues una vara. Es el nombre usado a veces para describir el bastón o lanza de Odín. En consecuencia, Jörmungandr significa literalmente "el gran bastón".

Sintetizando…los mitos nórdicos están asociando el símbolo del uríboros al bastón del dios principal Odín, con el sentido de un objeto muy mágico y poderoso. En las tierras de América del Sur, en una pequeña ciudad en el centro de Argentina, Capilla del Monte, Córdoba, los aborígenes Comechingones conocían la versión de Odín pero con otro nombre: Votan o Wotan.


Odín




Óðinn o Wotan (término germánico para designar a Odín) es el dios principal de la mitología nórdica que forma parte del paganismo de origen germano basada en las 9 virtudes: Coraje, Verdad, Honor, Fidelidad, Disciplina, Hospitalidad, Productividad, Auto-control, Perseverancia.
Wotan o Votan era el dios de los Comechingones, al cual nos referimos en el artículo precedente del blog que trata sobre el bastón de mando aunque también era un semidiós mexicano.

El semi-dios mexicano Votan describe un pasaje subterráneo, ‘agujero de serpientes', que corre bajo tierra y termina en la raíz de los cielos, y a él mismo se le permitió entrar en él porque él era un hijo de serpientes” (Relato del sacerdote e investigador francés Charles Etienne Brasseur) Hay que aclarar que si bien el Votán nórdico y el semidiós Votán mexicano se identifican, presentan algunas diferencias.

Su arma era muy poderosa, producía una sacudida o temblor a cualquiera que tocara, forjada por los enanos que vivían bajo la tierra…al igual que el martillo de Thor, su hijo. Desde su palacio en Asgard, Odín tenía la visión de lo que sucedía en los 9 mundos o lugares en los que se divide el universo. Creador del mundo y de los hombres, será quien guíe dioses y hombres en la batalla del fin del mundo. Es un dios ambivalente de la guerra, la violencia, la caza, la muerte, pero también de la poesía, magia, profecía y sabiduría. Sacrificó uno de sus ojos en el manantial de Mimir, donde se obtenía la sabiduría. Algunos de sus nombres son también:


Fjölnir y Fjölnsviðr: gran sabio
Sanngetall: quien intuye la verdad
Saðr o Sannr: quien dice la verdad
Forni: conocedor de lo antiguo y 
Fornölvir: sacerdote antiguo


Atando cabos:

Hay datos del origen de las historias de dioses en petroglifos en Escandinavia que datan del 9000 A.C pero otros datos ubican este pueblo alrededor del 3000 A.C.
Dejaremos a una posterior investigación este asunto junto a posibles correcciones en los datos presentados en este artículo. Por algún motivo este mito nórdico era similar al de una tribu de Sudamérica, al otro lado del mundo, los Comechingones que antes mencionamos.
Probablemente sean ciertas las versiones que hablan de un desembarco en esas tierras de los vikingos y esta tribu haya entrado en contacto con estos mitos e incluso sean sus descendientes. Pero volviendo al sentido del uróboros…evidentemente nos llevaba directo al bastón de poder o bastón de mando, al bastón y la serpiente…También marca un punto de encuentro entre un alfa y un omega, un nuevo comienzo teñido de eternidad en la rueda de la vida.
Dos elementos sin aparente relación alguna se entrelazaban en un mismo sentido: el bastón de poder tendría la capacidad regeneradora del animal y su sabiduría  simbólica.



Thor y Hat-Hôr (o tal vez HaThor…)









Diferentes informaciones, señales y hasta el estreno de la segunda parte de Thor un jueves (Thursday, el nombre que pusieron al día de Thor) dirigieron nuestra atención a la diosa egipcia de Denderah originalmente simbolizada con la cabeza o cráneo de una vaca clavado sobre la puerta de un templo o un pilar debido al concepto del cielo como un ser femenino. De hecho la palabra pêt (cielo) es femenina. Muchas divinidades femeninas identificadas con el cielo indicaban su naturaleza celestial en las imágenes utilizando los cuernos o la cabeza de una vaca. Lleva Hathor entre sus cuernos un disco solar mostrando su vinculación al dios sol, incluso en imágenes aparece entre plantas y flores en analogía al árbol celestial (el mito del árbol cósmico, celestial o de la vida también estaba presente en la tradición egipcia,), en una mano una cruz Ankh o Anj y en la otra el cetro uas, es decir un bastón...
Hathor significa “la casa de Horus”. Era la madre divina que dio a luz al mundo, que renueva y nutre a todos los seres. Tomó asiento junto a Ra, el dios sol y lo guiaba en su barca. También se la asoció a las artes creativas como la música, la danza, el canto y por supuesto al amor. Hathor, diosa de dioses y protectora de las mujeres, parece ocupar un lugar similar al de Odín como señor de la creación, en su versión femenina. ¿Representaría Hathor la nueva energía femenina resurgiendo a comienzos de este nuevo ciclo galáctico?
Hathor se multiplicó en la iconografía egipcia en las 7 Hathor con su toro que curiosamente Max Müller en su obra Mitología Egipcia las asocia a las Pléyades (las Pléyades se encuentran en la constelación de Tauro)




El otro bastón de poder




Un dios de sabiduría provisto de un bastón de poder de dimensiones tales que puede rodear la tierra y ocasionar un caos cósmico para luego regenerar el mundo convertido en serpiente (Kundalini de la tierra).
Una diosa de sabiduría provista de un bastón de poder que alumbró al propio universo y guía al mayor de los dioses en su camino.
Muchos años más tarde el relato cristiano del árbol de la sabiduría y la serpiente del jardín del Edén, incluso aparece un hombre con un bastón divino que no sólo se transforma en serpiente sino que divide en dos un océano. (Moisés)
También podemos mencionar aquí al Santo Grial mítico, al bastón de mando o piedra de la sabiduría encontrado en la ladera del Uritorco por Orfelio Ulises, e incluso a la piedra de Chintamani a la cual se refirió Nicolas Roerich en su momento y cuyos atributos de fuerza cósmica y poder de transformación de la conciencia comparten.
“Brasseur de Bourbourg propuso que los jefes con el nombre de Votan, el Quetzalcôatl, o deidad Serpiente de los mexicanos, eran descendientes de Cam y Canaán. “Yo soy Hivim”, dicen ellos. “Siendo un Hivim, soy de la gran raza del Dragón (Serpiente). Yo mismo soy una Serpiente, pues soy un Hivim”. Además, la “Guerra en los Cielos” muestra en uno de sus significados que hace referencia a esas luchas terribles entre él y sus pasiones humanas, personificadas por la Magia, cuando el  hombre Interno iluminado tiene que matar o fracasar. En el primer caso  se convierte en el “Matador del Dragón”, por haber dominado todas las tentaciones, así como en un “Hijo de la Serpiente”, y en una Serpiente, que se ha desprendido de su piel vieja y ha nacido en un  nuevo cuerpo, convirtiéndose en un Hijo de la Sabiduría y de la Inmortalidad en la eternidad” (Madame Helena P. Blavatsky, La doctrina secreta).

El uróboro nos plantea una mirada hacia nuestra propia Jörmungandr, nuestra serpiente-bastón de poder interna, a la cual tenemos que reconocer y activar para poder trascender el uróboros de pasiones que nos contiene y renovar nuestro espíritu hacia la libertad de nuestro ser.