DANZAS SAGRADAS DE ISIS


El dios Sol se retira en su barca a descansar a su morada eterna y las sacerdotisas de Egipto se preparan para un ritual sagrado en el templo. Isis transmitió el sagrado arte de la danza del vientre como preparación física, espiritual y desbloqueo energético, de fecundidad y conexión interna. Esta danza esotérica y sensual, nos conduce a través del movimiento y el sonido de regreso a nuestra propia esencia femenina, permite el despertar de la diosa interior.




Beneficios:

Si bien en esta danza participa todo el cuerpo, los movimientos tienden a concentrarse en la zona pélvica, caderas y abdominal: el gran centro de fertilidad que coincide a su vez con un centro energético por excelencia que los japoneses llaman Hara, los chinos Tan Tien y los hindúes Chakra del sacro.
Se trabaja con la musculatura abdominal y los muslos, desbloqueando la zona genital y flexibilizando los músculos perineales y la pelvis, favoreciendo los procesos biológicos femeninos y los partos.
Al ser una actividad aeróbica al mismo tiempo que lúdica, favorece la segregación de adrenalina. De esta manera, modela el cuerpo al tiempo que activa una sensación de plenitud y bienestar.
La danza árabe actúa directamente sobre los centros de energía del cuerpo, llamados "chakras", eliminando bloqueos, tensiones y problemas de comunicación entre dichos centros, armonizando y dejando fluir esas energías por todo el cuerpo en un mecanismo en que recibimos energías del entorno, las asimilamos y devolvemos renovadas.
Liberación de tensiones y energías reprimidas tanto por la cultura como por el diario vivir, permitiendo una mayor valoración personal y autoestima, aceptación del cuerpo y del ser.
Los beneficios también se obtienen en el plano mental: estimula la memoria, concentración, y capacidad de responder físicamente a estímulos y órdenes dadas por el cerebro, permite un mejor control sobre las acciones, movimientos, coordinación motora e impulsos. Al fijar la atención en la música y la coreografía se alivia el parloteo mental y luego se afrontan las cuestiones de la vida cotidiana con una actitud más relajada y positiva.
Finalmente, por tratarse de un arte milenario y mágico, esta danza invita a experimentar desde la creatividad y alegría un viaje por los misterios más inciertos y hermosos del pasado de Oriente.








Orígenes de la Danza del Vientre:

Muchísimas son las versiones y teorías de esta danza oriental como muchas sus vertientes, modificaciones, derivaciones y transformaciones en el tiempo. Sus verdaderos orígenes se pierden en el tiempo y en las leyendas más remotas y fantásticas que pudiera imaginarse. Es una de las danzas más antiguas del mundo y su origen está teñido por lo mágico, ritual y esotérico. Se la asocia a los rituales paganos de culto a la diosa de la fecundidad y el amor (Isis).  Fué muy practicada en el antiguo Egipto, siempre como una ofrenda a los dioses, por lo cual suele señalarse a este país como cuna de la danza oriental. Sin embargo, se la bailaba en todas las culturas de Mesopotamia, Chipre, India, Asia Menor, Grecia, Fenicia, Arabia y todo el norte de África. En todos estos sitios era considerada sagrada, en muchos casos era una preparación para las vírgenes que deseaban ser madres, propiciaba la fertilidad y buenos partos y algunas leyendas afirman que no podía ser vista por los hombres. El sentido religioso ritualístico de adoración era el predominante. Durante el siglo IV D.C., el Cristianismo y el Islam pasaron a dominar el Medio Oriente. A pesar de adaptar ciertas ceremonias paganas a estas religiones uniteístas, los rituales de culto a las diosas fueron destruidos y se prohibió la práctica de las danzas femeninas relacionadas con la sexualidad y fertilidad.

Sin embargo el baile del vientre siguió vigente, aunque con connotaciones bastante más peyorativas, en países como Egipto, a través del trabajo de dos tipos de bailarinas: las Ghawazee (gitanas), que bailaban al aire libre para público de baja clase social, y las Awalim -más respetadas-, que actuaban en las residencias de los ricos.

En los países árabes esta danza se denomina Raks Sharki -que significa Danza Oriental-. Su denominación "Danza del Vientre" fue acuñada por los europeos que en el siglo XIX llegaron a estos países y descubrieron un baile de estilo y movimientos totalmente diferentes a los de las danzas conocidas.
La danza del vientre forma parte actualmente de la cultura de la mayoría de los países árabes, y se encuentra especialmente desarrollada en Egipto, Siria, Líbano y Turquía. Existe además, en Occidente, un creciente interés por este baile, que ha llevado a la apertura de escuelas y a la aparición de numerosas y prestigiosas bailarinas. 
Así como se relaciona la danza del vientre con el mundo enigmático y exótico de los antiguos harenes también fue y es una danza de la mujer para seducir a su marido en la intimidad, transmitida de generación en generación. El tiempo ha derivado incluso en una profanación del sentido primordial de esta danza transformándola en una mera herramienta de sedución, erotización y aumento del ego, cuando no se ha reducido a una mera muestra de destreza física vacía.  
Es importante resaltar su sentido más elevado como medio idóneo para propiciar la unidad entre el cuerpo y el espíritu, y como vía de exaltación de la parte femenina de los dioses, relacionada con la belleza, la intuición, la fecundidad y la concepción. Como herramienta de conexión con nuestra divinidad interior, nuestro potencial sagrado.Estamos ante una danza que conjuga el misterio, la atracción, el erotismo, la seducción, el esoterismo y su simbolismo como máxima expresión de la divinidad femenina. 












No hay comentarios:

Publicar un comentario